miércoles, diciembre 25, 2013

Piratas informáticos robaron unos 21 millones de dogecoines en Navidad

Este 25 de diciembre fue 'hackeado' uno de los portales más grandes utilizados por los usuarios de la moneda digital dogecóin para realizar sus transacciones, de donde fueron sustraídos al menos 21 millones de esta divisa.

Según informa 'Business Insider', los piratas informáticos 'hackearon' el sistema de archivos de la página web Dogewallet, para luego acceder a la cartera electrónica. Luego del ataque el portal quedó temporalmente fuera de servicio.

El valor de las monedas digitales sustraídas equivale a más de 12.000 dólares, agregó. "Todos los recursos que los usuarios han invertido en nuestra moneda electrónica serán compensados. Estamos trabajando en ello", indica un comunicado de Dogewallet.

El dogecóin empezó como una broma, pero ahora tiene una capitalización de mercado que ronda los 8 millones de dólares, y se encuentra en el decimotercer lugar del 'ranking' de divisas digitales.

Actualmente cada dogecóin está valorado en 0.00061 dólares, muy lejos de los 720 dólares del bitcóin. Pero en su corta existencia se ha convertido en la segunda moneda más usada para el 'tipping': pequeños pagos que hacen los internautas para remunerar algo bueno que hace alguien en Internet.


La fiebre del bitcóin: Islandia, el paraíso de la minería virtual


Hace pocos meses gran parte de los bitcoines se producían en ordenadores domésticos. Pero al dispararse el valor de la moneda virtual, se desató una carrera de las empresas de 'minería' a gran escala, una de las cuales se encuentra en Islandia.

Una de las 'minas' más grandes de la moneda digital se encuentra en una casa amarilla sobre una llanura de lava en Islandia. Para llegar al lugar de acción hace falta pasar por varios controles de seguridad destinados a proteger el centro de la operación: una sala con iluminación fluorescente con más de 100 computadoras en marcha, cada una de las cuáles está bajo llave en un armario que se refresca por ráfagas de aire ártico que entra por los respiraderos.

Estas computadoras son los trabajadores de las 'minas' virtuales encargados de ‘extraer’ los bitcoines. Cada máquina está hecha a medida y ejecuta un programa de Bitcóin de código abierto, realizando algoritmos complejos las 24 horas del día. Si obtienen las respuestas correctas antes que sus competidores por todo el mundo ganan un bloque de 25 nuevos bitcoines de la red descentralizada de la moneda virtual.

"Lo que tenemos aquí son las máquinas de impresión de dinero", contó Emmanuel Abiodun, fundador de la empresa, al periódico 'The New York Times'. "No podemos correr el riesgo de que alguien pueda llegar a ellos", dijo el empresario de 31 años para justificar las avanzadas medidas de seguridad.

Abiodun es uno de los muchos empresarios que han padecido la 'fiebre del bitcóin' en el marco de la reciente manía especulativa que crece en torno al dinero digital, que vio elevarse su precio hasta los 1.100 dólares en las últimas semanas. Siendo un programador británico, Abiodun empezó con una computadora de su casa y ahora –tras invertir en los equipos especializados que llevan a cabo la 'minería' constante del bitcóin– ofrece sus servicios a otros interesados que no tienen posibilidad de ejecutar los programas de Bitcóin en casa o sus computadoras son demasiado lentas para estos propósitos.

El trabajo que efectúan las computadoras en este caso es similar al de tratar de adivinar un número de la lotería y cuanto más rápido funciona la máquina, hay más oportunidades de ganar monedas virtuales. Así empresarios 'mineros' compran los chips y ordenadores diseñados específicamente y solo para este trabajo. Las máquinas de 'minería' en Islandia valen cerca de 20.000 dólares cada una.

Abiodun eligió Islandia, donde la energía geotérmica e hidroeléctrica es abundante y barata, porque los equipos de 'minería' consumen tanta energía que los costos de electricidad pueden ser el factor decisivo para la rentabilidad de la compañía. Además, el aire ártico es gratuito y entra en la sala enfriando las máquinas, que a menudo se sobrecalientan cuando son empujadas a los límites de su capacidad de cálculo.