sábado, diciembre 07, 2013

El radar revela que el Valle de los Reyes en Egipto esconde una 'plaga' de tesoros

Nulerosas tumbas de faraones egipcios enterrados hace 3.000 años permanecen ocultas en el Valle de los Reyes de Egipto, esperando la hora de su descubrimiento, según los investigadores que trabajan en la zona, explorada ya durante casi un siglo.

Los arqueólogos egipcios excavaron el valle entre los años 2007 y 2010, donde los miembros de la familia real fueron enterrados durante el Imperio Nuevo (1550-1070 A.C.) y  colaboraron con la Fundación Glen Dash de Estudios Arqueológicos para explorar la zona con radar.   

El equipo ya ha hecho una serie de descubrimientos, entre ellos el sistema del control de las inundaciones que los egipcios antiguos crearon pero que no pudieron mantener. Los investigadores han recopilado un gran número de datos que necesitarán analizar durante largo tiempo.

"El corpus es tan extenso que llevará años, puede que décadas, poder estudiarlo completamente y presentar el informe", escribió el director de los estudios, Afifi Ghonim, arqueólogo del Ministerio de Antigüedades de Egipto y el jefe inspector de Giza, a la revista Live Science.

El proyecto forma parte de "la exploración más extensa del Valle de los Reyes desde los tiempos de Howard Carter", dijo Ghonim, refiriéndose al arqueólogo egipcio que descubrió en 1922 la tumba del  faraón Tutankamón. Ghonim dijo que es difícil decir cuántas tumbas quedan por descubrir, pero que serán "más que un par".


Siria evacua los restos de su patrimonio cultural


La guerra no solo destruye el futuro de los sirios, sino también su pasado. El Ministerio de Exteriores del país denunció ante la ONU y el Consejo de Seguridad los ataques de grupos extremistas contra el patrimonio cultural e histórico nacional.


Damasco es la ciudad continuamente habitada más antigua del mundo y está en la lista de la Unesco del patrimonio de la humanidad. Allí, como en toda Siria, se hallan numerosos lugares con un gran valor arqueológico que hoy se ven destrozados.

"El daño al patrimonio ha sido enorme. Algunos sitios han sido escenario de varios enfrentamientos provocando mucho daño. Otros han resultado afectados por las excavaciones de los grupos armados para hacer túneles", comenta el director general de Antigüedades y Museos de Siria, Mammon Abd Al Karim.

En medio de las áridas praderas aún se ven los campos agrícolas que motivaron en sus albores los primeros asentamientos humanos. Y lo que fue causa, derivó en amenaza. Pero ya no es la expansión de los terrenos agrícolas lo que afecta la conservación de estas reliquias, sino la guerra.

"La guerra es el enemigo de la cultura. Muchos museos tras ser atacados y destruidos han sido víctimas de saqueos. Por ejemplo, han robado una estatua de bronce dorada que data de la época de los arameos", insiste Al Karim.

Centros culturales, museos y bibliotecas tampoco se han librado. El 70% de estos recintos en Siria ha quedado afectado. "Nuestro enemigo parece que es también enemigo de la cultura y la civilización. Y Siria es el país de las civilizaciones", insiste Bassam Dayob, director de los centros culturales y bibliotecas de Siria. Libros, reliquias, obras de arte e, incluso, piezas arqueológicas —lo poco que aún se puede rescatar— han sido trasladados a lugares seguros para su conservación.