En una siniestra jugada del destino, Jimi Heselden, el multimillonario propietario de la empresa británica Segway, murió el pasado domingo en el norte de Inglaterra en un accidente mientras manejaba uno de sus propios productos: la famosa patineta eléctrica, informó elmundo.es
El caso anterior no es el único. A lo largo de la historia ya se han
presentado otras historias de genios que fallecieron a causa de sus
propios inventos. Por ejemplo, Marie Curíe terminó por verse afectada
por la radioactividad empleada en sus investigaciones durante el siglo
XX. El portal de internet WhatPoll.com recopiló algunas de estas tragedias de la ciencia.
1. Thomas Midgley. Fue un químico estadounidense que desarrolló tanto la gasolina como el plomo. Quedó discapacitado, debido a la intoxicación por este último. Manteniendo su interés por la inventiva, diseñó un complicado sistema de cuerdas y poleas para instalarlas en la cama y así poder elevarse cuando fuera necesario. Esta creación fue la causa de su muerte al quedar atrapado por las cuerdas que lo estrangularon.
2. Jimi Heselden. El propietario de la empresa que fabrica los modernos y vistosos vehículos de dos ruedas, conocidos como Segway, perdió
la vida el domingo 26 de septiembre, junto a un río cerca de su casa en
el norte de Inglaterra, al sufrir un accidente mientras conducía uno de
sus últimos modelos, destinado a su uso en zonas de campo. Cabe señalar
que en este punto, en particular, Heselden no fue el inventor, sólo era
el dueño de la empresa que lo fabricaba. Al momento de su muerte, tenía
una fortuna estimada de 166 millones de libras (195 millones de euros),
informa elpais.com
3. Otto Lilienthal.
Fue un pionero de la aviación. Realizó más de 2 mil 500 vuelos con
éxito, utilizando sus propios inventos durante cinco años consecutivos
desde 1891 hasta que un fatídico día, a mediados de 1896, cuando se fue
al suelo desde una altura de 17 metros. En el impacto se rompió la
columna vertebral y un día después, sucumbió a sus heridas. Sus últimas
palabras fueron "Siempre deben hacerse pequeños sacrificios".
4. Franz Reichelt. Fue conocido, sobre todo, por la invención de un abrigo que, según él podía actuar como un paracaídas. Intentó demostrar su creación saltando desde la primera cubierta de la torre Eiffel, frente a una gran multitud de espectadores. El paracaídas no se desplegó y se estrelló contra el suelo, muriendo de inmediato.
En julio de 1921, durante las primeras pruebas, el aparato agarró tanta velocidad que terminó por estrellarse y matar a las seis personas que viajaban en él, entre ellas a Abakosky. El prototipo es considerado como el precursor de la locomotora M-47.
6. William Bullock. Es el inventor de la prensa
rotativa, misma que ayudaría a imprimir cientos de publicaciones en el
siglo XIX. Nació en los Estados Unidos y falleció mientras desarrollaba
dicha máquina.
Mientras realizaba un ajuste en los engranes de una rotativa del Philadelphia Public Ledger,
Bullock se atoró en la prensa, la cual hirió su pierna. La falta de
medicamentos y cuidados, hicieron que el hombre se enfermara de
gangrena, infección que terminaría por matarlo mientras los médicos
intentaban amputársela.
7. Aurel Vlaicu. Ingeniero rumano nacido en 1882. Desde
temprana edad mostró un gusto particular por la aviación; lo que él no
sabía es que tomar este camino lo llevaría directo a su tumba. Construyó
varios aeroplanos y prototipos de vehículos aéreos donde llegó a
realizar varias pruebas.
Fue en uno de esos viajes donde el hombre perdería la vida. Mientras
piloteaba el modelo "Vlaicu II", el inventor perdió el control de la
nave debido a un desajuste en el mecanismo. El vehículo se estrelló de
manera estrepitosa en las montañas Cárpatos, en 1913.
Sus estudios la llevaron a exponerse prolongadamente a la radioactividad, situación que terminó por afectar su organismo. A principios del siglo XIX, se desconocían los efectos negativos que podía ocasionar, por lo que Curie trabajó sin cesar hasta que se quedó ciega. Falleció en 1934.
9. Donald Campbell. Corredor de autos británicos, quien
acumuló varios récords de velocidad a lo largo de su vida. Fue el único
sujeto, durante los cincuenta, en registrar marcas en tierra y agua.
En busca de alcanzar más rapidez, modificó su vehículo acuático de nombre Bluebird K7,
el cual alcanzaba los 300 kilómetros por hora. Durante una carrera
logró llegar a los 330 km/h, pero el vehículo se volcó y terminó por
matar a uno de los hombres considerados como adictos a la adrenalina.
10. Alexander Bogdanov. Desarrolló un interés por el rejuvenecimiento humano a través de transfusiones de sangre. Con la esperanza de alcanzar la eterna juventud, realizó 11 transfusiones de sangre en su cuerpo. Murió por una transfusión de sangre de un estudiante que tenía tuberculosis y malaria.